




MONSTRUOS MARINOS
El uso de la imaginación y el temor a lo desconocido
El océano es un lugar rebosante de criaturas sorprendentemente extrañas. Para cualquiera de nosotros puede ser muy normal llegar a ver un pequeño pez, en nuestros ojos común y corriente. Sin embargo, no imaginamos lo que sería reaccionar ante un animal que, en el mar, sea mucho más grande y feroz que nosotros mismos.
Desde tiempos muy antiguos hasta la actualidad, mucho se ha creído y mucho se ha escrito, se ha representado y se ha hablado de la existencia de seres monstruosos que habitan las aguas marinas. Criaturas que se ocultan en las profundidades y que muchos han visto en la superficie, aberraciones que en cualquier momento los marineros pueden encontrar.
En 1539, Olaus Magnus, un arzobispo de Suecia, escritor y cartógrafo, popularizó la representación de esos encuentros en un mapa que escenifica la presencia de monstruos marinos en el Atlántico norte, en las aguas de la Europa septentrional.
Veamos la Carta Marina de Olaus Magnus:








Interpretaciones de lo insólito
Lo desconocido, lo extraño, no deja de ser siempre inquietante. Los mares menos conocidos o poco explorados por los navegantes han sido escenario de especulación, y cualquier cosa se puede interpretar de lo que hay allí. Por eso, en los mapas de regiones que, por los tiempos de Olaus Magnus, eran más insólitas, hay muchas criaturas inusitadas y situaciones extrañas. ¿Alguna que conozcas o hayas visto? Acompáñanos a averiguarlo.









Material de interés
¿Has salido de la Carta marina monstruosa con interés en las criaturas extrañas y quieres explorar más? Aquí algunos mapas que pueden servirte de ayuda:
Hasta la actualidad, los seres humanos hemos estudiado solamente cerca del 5% al 10% de nuestros océanos. En realidad, no solo hay espacios oceánicos inexplorados, el océano en su profundidad es un lugar desconocido para nosotros. Por eso, hemos podido desde siempre especular tanto e imaginar, o sorprendernos con criaturas que se salen de nuestro propio juicio. Los monstruos marinos han podido haber nacido así. Y los hemos representado con mucha creatividad y, a veces también, con cierta cercanía, como aquí lo vemos:












































